domingo, 15 de enero de 2012

Sombras de ojos

La sombra de ojos nos ayuda a realzar la belleza de nuestra mirada. Además de poner un toque de color, podemos corregir o disimular algunos defectos relacionados con la forma del ojo.
Es uno de los productos de maquillaje que presenta una gama de colores más amplia, y por lo tanto, se presta más a realizar juegos de color con distintos tonos o texturas, a fin de conseguir el efecto deseado.
Podemos encontrar sombras de ojos en polvo, crema, líquidas e incluso adhesivas, y cada textura nos va a ofrecer unas ventajas distintas. Debemos elegir la textura según nuestro tipo de piel, edad o la facilidad que tengamos para aplicarla.
Las sombras en polvo son más fáciles de difuminar, se adhieren bien al párpado, sobre todo si utilizamos una prebase, y duran mucho. Es conveniente aplicarlas con pinceles de pelo natural. El único problema que podemos encontrar es que, al maquillar el ojo, el polvo se puede dispersar ligeramente, manchando el pómulo o la sien. La solución es retirarlo con la brocha que utilizamos para los polvos sueltos, sacudiéndola suavemente hacia fuera, para que no quede mancha en la piel de alrededor de los ojos.
Las sombras en crema son apropiadas para pieles jóvenes y secas. La fijación de este tipo de sombras es más complicada que en el caso del polvo, y es posible que, pasadas unas horas, se acumule en los pliegues del párpado, sobre todo si la piel es grasa o hay arruguitas. Son algo más difíciles de difuminar que las anteriores, en particular si queremos utilizar más de un color, y su aplicación requiere el uso de pinceles de pelo sintético, que son los idóneos para los productos cremosos.
En cuanto a la textura líquida, es probablemente la que mayor fijación ofrece, siendo también la más complicada de difuminar, por lo que, junto con las sombras en crema, son una opción adecuada para realizar un maquillaje rápido, usando un solo color, pero no son tan apropiadas para maquillar los ojos de una forma más elaborada.
Últimamente se están poniendo muy de moda las sombras adhesivas. Los han comercializado con la idea de ser usados por aquellas personas que no manejan del todo el uso del pincel a la hora de aplicar las sombras. Normalmente traen tres tonos del mismo color, distribuidos de forma ascendente de mayor a menor intensidad, para dar un tono más oscuro en la zona más pegada a las pestañas, y terminar en la linea de debajo de la ceja con el más claro. Se trata de colocar el parche sobre el párpado, con el ojo cerrado, presionar unos instantes y retirar sin frotar, para que no se estropee el dibujo que trae hecho.
La aplicación es sencilla y rápida, pero el resultado no suele ser muy bueno. Más de la mitad del producto se sigue quedando en el parche después de ser usado, y además hay que difuminar con un pincel para que no se note tanto la separación de los colores.
En mi opinión, es mejor que utilices un solo color y lo difumines bien por todo el párpado si no tienes mucha práctica con el pincel, en lugar de utilizar este método, ya que para mi gusto el resultado deja bastante que desear, y además, sale mucho más caro a la larga que una sombra de ojos convencional.

Para elegir los colores de las sombras de ojos, lo ideal es que hagas caso, como siempre te digo, de tu propio instinto y tus preferencias. Por lo general, los colores fríos, como los azules, malvas y verdosos, sientan mejor a las chicas de piel, pelo y ojos claros, y los cálidos, como los marrones, rojizos, anaranjados y amarillentos, hacen resaltar más las tonalidades oscuras de pelo, piel y ojos.
En cualquier caso, los beiges y todos los tonos parecidos a la propia piel quedan bien a todo el mundo, y son una opción ideal para hacer maquillajes de día, o cuando se vaya a dar prioridad a los labios.
Los tonos rojizos deben ser utilizados con precaución, porque pueden dar a la mirada un aspecto cansado o incluso enfermizo. El amarillo aplicado como un pequeño toque en el centro del párpado móvil o justo debajo del arco de la ceja, imprime una luminosidad única y un aire muy sofisticado.
Los ojos azules maquillados en tonos verdes, intensifican su color, y lo mismo pasa al contrario, si quieres ver realzado el verde de tus ojos, maquíllalos con azul.

Y, por último, si además de colorear tus párpados, quieres disimular algún pequeño defecto, la regla de oro es que los colores oscuros y mates dan profundidad, por lo que los debes aplicar en aquellas zonas que quieras que parezcan más pequeñas o hundidas. Por ejemplo, si tienes los ojos ligeramente saltones, deberás aplicar la sombra oscura en el párpado móvil, y una más clara y brillante para la zona superior. Si tus ojos son demasiado juntos, la sombra oscura debe ir en la parte externa del ojo, y si están demasiado separados, los acercaremos ópticamente aplicando el tono más oscuro en la parte más cercana al lagrimal.
Prueba a jugar con los volúmenes de tus ojos y tu rostro en general, oscureciendo ligeramente las zonas más prominentes, y aclarando las más hundidas, y sin olvidar difuminar, para evitar que se noten los cortes entre las zonas más claras y más oscuras. El resultado te sorprenderá gratamente, y a lo mejor encuentras una nueva forma de maquillarte utilizando este sencillo truco.

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