Pasadas las fiestas navideñas, durante las que sin duda hemos cometido más de un exceso, y recién empezado el nuevo año, con los buenos propósitos que ello conlleva, hablar de dieta es ya todo un clásico.
Lo que te voy a proponer no es una dieta milagrosa con la que perder un montón de kilos en muy poco tiempo, así que si tus pretensiones van por ese rumbo, es mejor que no sigas leyendo.
Este año me he propuesto todo lo contrario que los anteriores. Ya no quiero hacer más dietas de adelgazamiento. Son perjudiciales, sobre todo para mi estado de ánimo.
Lo que está claro es que la grasa acumulada no nos beneficia en absoluto, y no te hablo de la apariencia física, sino de la salud. Así que lo que vamos a hacer es dar un cambio a nuestro sistema de alimentación, reduciendo al máximo los alimentos que nos son perjudiciales y dando prioridad a aquellos que nos ayudan a estar bien, tanto por dentro como por fuera.
Si has seguido leyendo, y tienes intención de seguir conmigo esta nueva manera de alimentarte, te felicito, porque a partir de ahora mismo nuestro problema de sobrepeso está resuelto para siempre.
No tengas prisa por perder kilos. Ese es el error que yo misma he venido cometiendo una y otra vez, y no me ha aportado más que angustia y decepción.
A partir de ahora, no vamos a estar a dieta, vamos a comer bien. Para este plan no hay contraindicaciones, salvo que tengas algún problema de salud que deba ser controlado por una dieta médica específica, como por ejemplo la hiperglucemia. En cambio, los beneficios van a ser múltiples.
Ya no vas a tener que hacer una comida especial para tí, puesto que comer sano es algo bueno para todo el mundo. Tampoco tendrás que sentirte diferente cuando salgas a comer fuera o a tomar algo, en todos los sitios hay alguna opción apropiada para no echar por alto una alimentación equilibrada.
Sobre todo tienes que pensar que ésto lo vas a hacer por tu salud y la de los tuyos, y que lo único que vas a tener que dejar de lado es todo aquello que no se puede llamar "alimento", o sea, las cosas que comemos que únicamente nos aportan calorías y no tienen ningún tipo de nutrientes. Es verdad que en muchas ocasiones son las cosas que más nos llaman la atención, pero debes mentalizarte de que hacen daño, porque es verdad, y no permitir a tu mente que las eche de menos.
En este apartado vas a poder encontrar recetas a base de alimentos limpios, como yo les llamo, es decir, la carne, el pescado, las patatas, legumbres, verduras, hortalizas, arroz, aceite, pan, huevos, leche, etc.
Lo primero que vamos a intentar evitar es consumir alimentos ya preparados, porque, además de los conservantes que contienen, que no nos hacen ningún beneficio para nuestra salud, llevan entre sus ingredientes grasas perjudiciales y una amplia gama de aditivos y aromas que no son en absoluto recomendables a la hora de llevar una vida sana.
Pero la idea principal que debes tener en cuenta, en el caso de que quieras bajar de peso, es que si has acumulado grasa es porque has comido más de lo que tu cuerpo necesita, aunque a tí no te lo parezca.
Partiendo de esa idea, se va a tratar de poner los cinco sentidos tanto a la hora de sentarnos a la mesa como cuando estemos preparando la comida, para no cometer errores que luego se hagan evidentes tanto en nuestro aspecto físico como en la salud.
Hay una serie de reglas básicas que vamos a seguir estrictamente. Va a ser muy fácil acostumbrarse a ellas, así que toma nota:
1* Comer despacio, masticando muy bien.
Masticar bien es importante para hacer la digestión correctamente. El estómago, durante la digestión, realiza unos movimientos llamados peristálticos, cuya función es terminar de triturar los alimentos que no lo están del todo, y mezclar bien todo el conjunto con los jugos gástricos para que puedan pasar al intestino en forma líquida. Si no hemos masticado bien, el estómago tendrá que realizar un trabajo excesivo, lo que se puede traducir en digestiones pesadas o incluso dolores.
Masticaremos los alimentos hasta que estén perfectamente triturados, y de esta manera, comeremos más despacio, lo que también es muy recomendable, puesto que el estómago tarda unos quince minutos en dar al cerebro la señal de que está lleno. Si comemos rápido, en esos quince minutos nos da tiempo a sobrecargar el estómago, y por eso al rato de haber terminado de comer, empezamos a sentir la sensación de hinchazón y dificultad para digerir.
2* No distraerse demasiado con otras cosas cuando se está comiendo.
Tenemos que estar conscientes de que cuando comemos estamos recargando de nutrientes nuestro cuerpo. No hay que excederse, y la mejor manera es pensar tras cada bocado si con eso ya tenemos suficiente. Si es así, no tengas problema en dejar en el plato lo que te sobre. No eres el cubo de la basura. Guarda en la nevera lo que no te hayas terminado, o si no es posible, tíralo. No te lo guardes en las cartucheras.
3* Comer cinco veces al día pequeñas cantidades.
De esta manera, vamos a controlar el hambre, ya que no dejaremos pasar más de tres o cuatro horas entre una comida y otra, pero cada vez saciaremos al cuerpo con alimentos saludables que nos harán sentirnos cada vez mejor, y lo más importante es que ya no volveremos a sentir la sensación de estómago pesado que tan molesta resulta después de una comida copiosa.
Si dejamos pasar muchas horas sin comer, nuestro organismo entiende que hay escasez de alimento y empieza a acumular reservas en forma de grasa, porque no sabe cuándo va a volver a tener provisiones. Si lo acostumbramos a ingerir alimento cada pocas horas, gastará más energía. Además, haciendo la digestión también se gastan calorías, ya que es un esfuerzo que hace el cuerpo, aunque tú no lo notes.
4* No interrumpir las digestiones.
Los alimentos ingeridos se mantienen en el estómago aproximadamente dos horas. Si durante ese tiempo volvemos a comer, el proceso de la digestión se alargará, y si tenemos la costumbre de estar picando continuamente, el estómago estará siempre trabajando, lo cual se va a traducir a la larga en problemas gástricos, por no hablar del exceso de peso que conseguiremos con la ingesta indiscriminada.
Lo ideal es dejar pasar de tres a cuatro horas entre una comida y la siguiente. De esta manera haremos la digestión cinco o seis veces al día, pero dejaremos tiempos de reposo al estómago.
5* Beber agua.
Lo ideal es tomar unos dos litros de agua diarios. Esto nos va a asegurar un funcionamiento adecuado de los riñones, una depuración del cuerpo y una hidratación óptima, que se verá reflejada sin duda en nuestra piel.
Un exceso de líquido podría sobrecargar de trabajo los riñones, y aumentar la presión arterial, así que tampoco debemos excedernos mucho de los dos litros.
El agua no tiene calorías, por lo que podemos tomarla sin miedo en cualquier momento, pero es más adecuado beber agua fuera de las comidas. Con el estómago vacío, el agua no se mezclará con los alimentos y realizará mejor su función depuradora del organismo.
Es muy apropiado tomar el primer vaso de agua en ayunas. Si no te apetece beber agua antes de desayunar, prueba a tomar una infusión y dejar pasar unos diez minutos. El calor en el estómago hace que aumente la sensación de saciedad, y por tanto el desayuno te llenará mucho más.
6* Desayuna como un rey, come como un burgués y cena como un mendigo.
Esta frase está muy vista, pero es sin duda, uno de los consejos más apropiados que se han dado en lo que a la alimentación se refiere.
Por la mañana vamos a recargar bien el organismo para poder afrontar el día. Normalmente es en las primeras horas cuando más actividad realizamos, así que en este momento debemos tomar variedad de alimentos y en cantidades algo mayores. A mediodía suele disminuir la actividad, por lo que la ingesta debe ser algo más reducida, aunque no por ello menos variada, y por la noche ya casi no nos queda nada por hacer, así que la cantidad debe ser muy pequeña y evitar en lo posible los alimentos energéticos.
Siguiendo al pie de la letra estas seis reglas, ya tenemos más de la mitad del camino hecho. Al principio puede costar un poco, pero no vamos a tardar en acostumbrarnos y hacer de ello un modo de vida. Solo hay que tener algo de constancia, y de cualquier modo, el esfuerzo no va a ser nada si lo comparamos con el de una dieta severa.
Si tienes que cocinar para más personas, intenta que ellos también sigan estas pautas, sobre todo los niños, porque lo que tú les enseñes ahora es lo que van a hacer el resto de su vida, y estás a tiempo de acostumbrarlos a llevar una alimentación correcta. Hazlo por ellos.
Vamos a probar el método durante una semana. Seguiremos las seis reglas básicas al pie de la letra, pero no vamos a modificar nuestra alimentación, salvo en una cosa: vamos a eliminar todos los alimentos preparados, como por ejemplo la bollería industrial, galletas, chocolates, caldos, pizzas, etc. Podemos comerlos, pero los vamos a preparar en casa.
Lo más importante que vamos a hacer esta semana es eliminar lo que realmente nos hace daño y parar de comer a tiempo. Fácil, ¿no?
Vaya Lupe, no sabía que tenías un foro.. La dieta parece muy convincente, lo voy a intentar: beberé más agua! jajjaja Un besito a la familia,
ResponderEliminarDeivid