jueves, 26 de enero de 2012

El aceite de rosa mosqueta

Este aceite se obtiene por la presión en frío de las semillas de la rosa mosqueta, un arbusto silvestre que crece en la cordillera de los Andes.
Su eficacia es mayor según el grado de pureza y concentración.
Entre sus usos más destacados se encuentra el tratamiento de las cicatrices de la piel. Por su capacidad para regenerar los tejidos cutáneos, resulta apropiado para mejorar el color y la textura de las marcas producidas por heridas, estrías, quemaduras, acné o intervenciones quirúrgicas. De hecho, algunos laboratorios farmacológicos lo incorporan en la elaboración de sus cremas cicatrizantes.
Estimulante de la producción de colágeno, mejora el aspecto de la piel, disminuyendo la profundidad de las arrugas, redensificando la piel por su acción nutritiva y regeneradora. Es un excelente aliado para la eliminación de bolsas y ojeras, así como líneas de expresión en el contorno de los ojos y labios.
Su capacidad para redistribuir la pigmentación, hace que resulte beneficioso para eliminar las manchas oscuras en la piel de las manos y el rostro, así como el enrojecimiento.
Podemos aplicarlo como aceite corporal, y aportará a nuestra piel un extra de hidratación, además de devolverle la suavidad, tersura y tonicidad perdidas por el paso del tiempo o por la deshidratación, además de mejorar considerablemente su aspecto al disminuir las estrías, manchas y cicatrices.
Por supuesto, siempre es preferible prevenir, por lo que aunque no se tenga ningún problema en la piel, su uso continuado nos protegerá de la aparición de problemas posteriores, como el envejecimiento prematuro de los tejidos, las arrugas y las estrías. Es recomendable utilizarlo durante el embarazo, pues los tejidos de la piel se ven sometidos a un estiramiento muy acusado, y es frecuente la aparición posterior de estrías y relajamiento de la piel en la zona abdominal. En cualquier caso, cualquier aumento o disminución de peso afecta a la tonicidad y aspecto de la piel, por lo que el aceite de rosa mosqueta se hace indispensable en períodos de adelgazamiento o aumento de peso.
En casos de psoriasis, su aplicación en las zonas afectadas mejora notablemente el aspecto de la piel, evitando la aparición de escamas.
Y en general, para cualquier zona con tendencia a la sequedad, como por ejemplo los codos, rodillas y talones, actúa como suavizante, rehidratante y regenerador.

Se puede aplicar directamente sobre la zona que queramos tratar, en el caso de que sea un problema localizado y de pequeña extensión, pero también lo podemos incorporar a nuestra crema hidratante habitual, mezclando ambos productos, en cuyo caso su aplicación será más cómoda, abarcaremos un área más extensa, y la sensación de grasa en la piel será menor. Una sola gota de este aceite mezclado con nuestra hidratante facial, la convertirá en un excelente tratamiento antiarrugas, antimanchas, antiojeras, cicatrizante, redensificador y tonificante.
A todo esto hay que añadir que el aceite de rosa mosqueta no presenta toxicidad, porque su PH es muy parecido al de la piel, y por lo tanto  es muy adecuado para su uso externo.

Dados sus múltiples beneficios, y teniendo en cuenta que el precio es bastante asequible, en comparación con otros productos de belleza que no nos ofrecen ni la mitad de posibilidades, y teniendo en cuenta que lo vamos a aplicar en cantidades muy pequeñas, es más que recomendable que incorporemos el aceite de rosa mosqueta a nuestro neceser de belleza.

Podemos encontrar este aceite en farmacias, perfumerías y en algunas droguerías especializadas, pero debemos asegurarnos de que es puro y que está obtenido por primera presión en frío, ya que de lo contrario, su eficacia es menor.

Como siempre, mi consejo es que utilicéis productos de la mayor calidad, y éste es uno de los básicos a la hora de tener una piel perfecta. En la mayoría de las ocasiones, no es necesario adquirir productos de precios astronómicos para conseguir los mejores resultados, sino buscar aquellos que realmente resulten eficaces y utilizarlos de forma continuada, así que yo recomiendo que no hagáis mucho caso de la publicidad, que nos promete resultados espectaculares con productos de calidad dudosa, como las cremas mágicas que son capaces de transformar nuestra piel en la de un bebé en una sola aplicación. Y por supuesto, los anuncios publicitarios nos van a incitar a comprar un producto para cada tipo de problema o necesidad, cuando tenemos a nuestro alcance soluciones mucho más efectivas y a las que les podemos sacar mucho más provecho.

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