miércoles, 11 de enero de 2012

La fibra

La fibra alimentaria es un componente de las plantas comestibles, cuya característica principal es que no puede ser digerida por el organismo humano, ya que nuestro aparato digestivo no tiene la enzima necesaria para atacarla, al contrario de algunos animales, como los rumiantes.
Al no ser digerible por nuestro cuerpo, no es considerada como nutriente, y por lo tanto no aporta calorías ni ningún otro componente alimenticio, pero su ingesta diaria es, a pesar de esto, indispensable.
La importancia de la fibra no está en su aportación nutricional, sino en los beneficios orgánicos que nos aporta. Por su capacidad de absorción de agua, aumenta la masa fecal, favoreciendo el tránsito intestinal y limpiando las paredes del intestino. Los movimientos intestinales deben ser periódicos, es muy importante que la evacuación se realice diariamente, proceso en el que la fibra juega un papel esencial.
Para aprovechar al máximo las propiedades de la fibra debemos ingerir abundante agua para que aumente su volumen. De lo contrario, los efectos se pueden traducir en dolor abdominal.
Su alto poder saciante hace que  la ingestión de alimentos se reduzca, y, teniendo en cuenta que no tiene valor energético, es un complemento perfecto para combatir la obesidad.
Además, es capaz de disminuir la absorción de otras sustancias, como por ejemplo las grasas, por lo cual es también de gran ayuda a la hora de controlar el colesterol.

Los alimentos ricos en fibra son las frutas y verduras frescas, los cereales sin refinar (integrales) y las legumbres.
Es preferible, por tanto, escoger alimentos integrales en lugar de aquellos elaborados con harinas refinadas, como por ejemplo el pan blanco, porque, a pesar de aportarnos prácticamente la misma cantidad de calorías, contienen la fibra necesaria para que nuestro organismo funcione adecuadamente.
Es también recomendable el consumo preferente de verduras y frutas frescas en lugar de zumos. Cuando tomamos un zumo de frutas naturales, estamos aprovechando todas sus propiedades nutricionales, pero desechamos la pulpa, que es la que contiene la fibra, y por lo tanto, obtendremos menos saciedad con mayor cantidad de calorías, si tenemos en cuenta que para conseguir un vaso de zumo de naranja, por ejemplo, hacen falta unas tres piezas, y sin embargo si tomamos la naranja entera nos saciaremos solo con una. Esto es importante para las personas que están intentando reducir su peso, y también para las que tienen una carencia de fibra en su alimentación, pero de cualquier modo, los zumos de frutas  y verduras frescas, son una estupenda opción tanto a nivel alimenticio como por su delicioso sabor.

En los últimos tiempos, la escasez de fibra en la dieta hace que se incremente de manera alarmante el uso de laxantes. Debemos poner remedio a este problema aumentando la ingesta de fibra, eliminando en la manera de lo posible las harinas refinadas y dando prioridad a las frutas y verduras frescas, y no utilizando laxantes químicos que, además de producir efectos desagradables y a veces difíciles de controlar, a largo plazo se vuelven poco efectivos, ya que el cuerpo se acostumbra a ellos.

Los niños deben adoptar hábitos alimenticios saludables desde sus primeros momentos. Solo de esta forma llegarán a la edad adulta sin problemas de sobrepeso, y sin conductas aprendidas que hagan daño a su propio cuerpo. Incluir la fibra en su dieta diaria es una obligación para los padres, que los hijos agradecerán a largo plazo con la adquisición de una conducta saludable a la hora de alimentarse que les beneficiará de por vida.

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