La aplicación de maquillaje con aerógrafo es una técnica que se ha extendido mucho en los últimos años, sobre todo en el mundo de la televisión, cine y fotografía. Su uso no está limitado a la aplicación de la base, sino que se puede utilizar para dar sombras, colorete, labiales, y también para hacer maquillajes de fantasía faciales y corporales.
Hoy en día hay ya muchos centros estéticos que ofrecen este tipo de servicio para maquillaje de novia o fiesta, y los resultados son realmente espectaculares.
A pesar de la gran repercusión que ha tenido a nivel profesional esta nueva forma de maquillar, todavía hay mucha gente que desconoce este sistema, o que lo considera como algo lejano o inaccesible.
Un aerógrafo es un aparato que consta básicamente de un compresor y una pistola de tamaño y forma similar a la de una pluma estilográfica, la cual lleva incorporado un pequeño depósito.
El compresor va conectado a la pistola y su función es incorporar aire. El maquillaje sale por una finísima aguja situada en la punta de la pistola, y es micropulverizado, de manera que obtenemos un resultado mucho más homogéneo que con cualquier otro sistema, y además, utilizamos una cantidad notablemente inferior de producto, por lo que el resultado es también más natural, aunque no por ello menos cubriente.
El aerógrafo es un aparato que lleva utilizándose mucho tiempo para pintar, tanto figuras planas como tridimensionales, pero su aplicación al mundo del maquillaje ha sido, según mi punto de vista, un avance extraordinario.
El problema es que los aerógrafos específicos para usar con maquillaje son de uso estrictamente profesional, y son muy poco asequibles tanto por su elevado precio como por la dificultad de su uso, además de tener un tamaño poco apropiado para tener en casa.
Pero hay una solución a este problema, que, si bien no nos va a ofrecer los resultados de un maquillaje con aerógrafo profesional, nos puede resultar muchísimo más satisfactorio que el maquillaje convencional, y lo mejor de todo es que podemos tenerlo en casa.
Se trata de adquirir un aerógrafo pequeño, de los que se usan para dibujar o pintar maquetas. Lo podemos comprar en tiendas de manualidades o incluso en algunas jugueterías especializadas. El precio ronda los 50 euros y es muy fácil de manejar. Solo tenemos que enchufar el compresor, conectarlo a la pistola por medio de la manguera, y poner una pequeña cantidad de maquillaje en el depósito. El siguiente paso sería empezar a maquillarnos presionando el botoncito que lleva la pistola.
Es muy importante que tengamos en cuenta algunos detalles muy importantes si queremos utilizar el aerógrafo en casa:
* El maquillaje utilizado debe ser especial para aerógrafo. Lo podemos encontrar en tiendas de estética especializadas. Este punto es muy importante, porque las bases que utilizamos normalmente, aunque sean fluidas, tienen una textura bastante más consistente que la que nos va a permitir el aerógrafo. El punto exacto es conseguir la textura de la leche. Si es más espeso, puede atascar o incluso romper la pistola, ya que el orificio de salida es muy pequeño. Además, los maquillajes para aerógrafo tienen una base acuosa, por lo que se pueden diluir con agua fácilmente, lo que nos va a permitir conseguir la textura adecuada. Los maquillajes normales no se suelen diluir con agua, sino con aceite, ya que tienen una base oleosa, así que no nos van a servir para utilizarlos de esta manera.
* Una vez utilizado el aparato, es importantísimo limpiar la pistola a fondo para que no queden restos de maquillaje dentro de ella. Tendremos que desmontarla, sumergirla en agua caliente con jabón y enjuagar escrupulosalmente todas las piezas antes de volverlo a guardar. Si el maquillaje se reseca dentro del aparato, lo más probable es que no podamos volver a usarlo porque se atascará.
Teniendo en cuenta el ritmo de vida que se lleva hoy en día, no es precisamente esta técnica la más cómoda para maquillarse a diario, pero hay ocasiones en las que merece la pena detenerse un poco más para conseguir unos resultados realmente sorprendentes. Lo ideal es utilizarlo en momentos en los que se dispone de un poco más de tiempo para poder limpiarlo después con calma, y dejarlo listo para su próximo uso.
Las ventajas que ofrece este sistema son, entre otras:
* El acabado es mucho más cubriente, ya que el maquillaje penetra perfectamente por todas las zonas, incluso las más difíciles. Es capaz de tapar cicatrices e imperfecciones bastante evidentes.
* El aspecto de la piel es muy natural, porque al estar micropulverizado, se utiliza una cantidad muy pequeña de producto.
* El maquillaje queda perfectamente adherido a la piel, sin aportar brillos. No mancha y queda fijado hasta que te desmaquillas, porque contiene silicona en su composición.
* Es la forma más higiénica de aplicar el maquillaje, ya que no entra en contacto directo con la piel. Al prescindir de esponjitas, brochas, borlas o cualquier otro instrumento de los que se usan para el maquillaje normal, estamos también evitando alergias e infecciones, ya que estos utensilios pueden acumular bacterias o arrastrar la infección de un simple granito por toda la superficie del rostro.
El único problema que se puede presentar a la hora de aplicarlo una misma es que tenemos que cerrar los ojos para pulverizarlo sobre el rostro, y hay personas que lo encuentran un poco difícil. En este caso será una tarea un poco más laboriosa y tendremos que dedicar algo más de tiempo que si nos lo aplica otra persona, pero tampoco es imposible, ya que podemos notar la sensación del maquillaje depositándose en la piel, y en cualquier caso es cuestión de ir parando y abrir los ojos para ver el resultado que estamos obteniendo.
Otro uso del aerógrafo es la aplicación del autobronceador. El acabado es, con diferencia, mucho más homogéneo que con ningún otro método, y por supuesto, como en el caso anterior, deberás buscar el producto apropiado para utilizarlo con tu aerógrafo.
En mi opinión, no hay ninguna otra manera de maquillarse en casa que consiga una perfección parecida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario