La base es un producto imprescindible a la hora de realizar un maquillaje correcto. Como su propio nombre indica es el fondo sobre el que vamos a maquillar, y por lo tanto, nos va a servir para unificar el tono de la piel, cubrir pequeñas imperfecciones y alisar la textura del rostro.
Es éste quizá el producto que más ha evolucionado en cuanto a composición en los últimos tiempos, pasando de ser simplemente un fondo con textura y color, a llevar incorporados agentes de tratamiento y cuidado facial. Sin embargo, antes de aplicar cualquier base de maquillaje debemos preparar la piel correctamente, ya que la hidratación o tratamiento que nos puede aportar esta base no va a ser suficiente para las necesidades habituales del cutis.
Es un error pensar que maquillar el rostro a diario puede ser contraproducente para la piel. Al contrario, la base de maquillaje, además de aportar beneficios estéticos evidentes, nos protege de la agresión de los agentes externos, siempre que elijamos un producto de calidad y adecuado a nuestro tipo de piel.
En el mercado existen diversos tipos de texturas para el fondo de maquillaje:
* Compacto:
Tiene una base de aceite y está especialmente indicado para pieles secas. Viene presentado en un estuche bastante cómodo de transportar, y a menudo incorpora la esponjita aplicadora.
Otra forma de presentación del maquillaje compacto es el stick o barra. Este es el maquillaje que más cubre. Normalmente se usa para teatro y televisión.
* Fluido:
La base puede ser oleosa o acuosa, y puede ser más o menos cubriente. Es adecuado casi para cualquier tipo de piel, pero en el caso de los cutis grasos, debemos elegir una variedad oil-free.
* Polvo:
No es indicado para cubrir imperfecciones, sino más bien para matizar brillos o bien para fijar una
base fluida o cremosa.
En mi opinión, lo más práctico es elegir un maquillaje fluido de cobertura alta, y después adaptarlo a las necesidades de cada ocasión. El acabado que obtengamos no solo va a depender de la textura del maquillaje, sino también de la forma de aplicación que elijamos y la cantidad que pongamos sobre la piel.
Una vez elegida la textura, debemos seleccionar el color.
Es un error intentar oscurecer la piel utilizando una base de maquillaje varios tonos por encima del nuestro. Con esto, lo único que conseguiremos es que quede un efecto antinatural, nos envejezca unos años, intensifique las imperfecciones (al oscurecer, se van a ver más las manchitas) y además, que nos quede la cara manchada después de unas horas, pues al irnos tocando con las manos, al roce de la ropa, o incluso con el sudor, se irá quitando el color de algunas zonas. Otro punto en contra del maquillaje oscuro es que el contraste de la cara con el cuello o las manos es bastante evidente y nada favorecedor.
Por todos estos motivos, a la hora de elegir el tono debemos buscar el más parecido a nuestra propia piel.
Si ponemos una pequeña cantidad del producto sobre la parte interior de la muñeca, será más fácil acertar con el color.
Normalmente los tonos de maquillaje vienen numerados, y hay veces que encontramos varios números que se asemejan bastante a nuestro color, con la única diferencia de que algunos son algo más rosados y otros más amarillentos. Lo más acertado en este caso es elegir la segunda opción, es decir, el que tienda más al amarillo que al rosa. Esto es porque la mayoría de las pieles tienden más al color amarillo que al rosáceo, y al aplicar un maquillaje con matices amarillentos nos va a quedar mucho más natural.
Una vez que tenemos claro el color y la textura del maquillaje que queremos comprar, lo último que nos queda por decidir es la marca.
Mi opinión personal es que busquéis siempre productos de calidad. En ocasiones, el precio de un maquillaje bueno y uno malo es muy parecido. El mejor lugar para compar maquillaje es una tienda especializada en productos estéticos, porque además de ser atendidos por personal cualificado, vais a encontrar material de uso profesional a muy buen precio.
Y sobre todo, no os dejéis deslumbrar por la publicidad. En muchas ocasiones, es mejor huir de los productos demasiado conocidos, ya que gastan un porcentaje muy alto en anunciarse, restando calidad al producto para que el precio final sea razonable.
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