viernes, 16 de diciembre de 2011

La manzanilla

La manzanilla es una planta clasificada dentro del grupo de hierbas aromáticas.
Es conocida por los beneficios que aporta a la hora de aliviar molestias gastrointestinales, tanto en niños como en personas adultas.
Pero esta hierba tiene otras muchas propiedades que, por ser desconocidas para muchos, no se aprovechan como deberían.
Podemos beneficiarnos de los efectos de la manzanilla tanto a nivel interno como externo.
Tiene componentes antiinflamatorios, desinfectantes, protectores y reparadores de los tejidos, por lo que está indicada para cualquier problema digestivo como el cólico, úlcera gástrica, gastritis, diverticulosis o diverticulitis, pero además, facilita la producción de bilis, por lo que nos ayuda a proteger el hígado.
Facilita la expulsión de gases, y alivia el dolor de estómago, así como cualquier molestia originada por enfermedades como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, ya que tiene efectos ligeramente sedantes y ayuda a relajar el intestino.
Sus efectos sedantes pueden servir también para aliviar estados de nerviosismo, que se pueden manifestar en forma de tensión, palpitaciones, e incluso dolor de cabeza.
Esta misma propiedad hace que también sea muy adecuada en casos de dolor menstrual, ya que al ser un relajante, contribuye a hacer desaparecer los espasmos que se producen durante o antes de la menstruación.
Es muy beneficioso hacer vapores con esta infusión en casos de sinusitis, asma, catarros y gripes, ya que reducirá la inflamación y desinfectará la zona, así como realizar enjuagues en frío para aliviar dolores y molestias dentarias causadas por infecciones, o llagas en la boca. Incluso en los casos de infección en la garganta, es recomendable hacer gárgaras con la infusión. Estimula, además, la producción de saliva, por lo que nos va a reducir la sensación de sequedad en la boca.
Es ligeramente diurética, por lo que nos va a ayudar a limpiar nuestro organismo, y tomada en alta concentración puede provocar el vómito, lo cual nos beneficia en caso de intoxicación.
También nos ayuda a eliminar las grasas en la sangre, y por lo tanto es muy indicada para disminuir el colesterol, y tiene efecto vasodilatador, por lo que ayuda a disminuir la presión arterial.

Su uso externo es quizá menos extendido, pero no por ello menos beneficioso. Es indicada para la desinfección y cicatrización de heridas, ampollas y granos. En las pieles con acné puede ser utilizada en frío como tónico facial, pulverizandola directamente sobre la piel, en compresas, vapores o lavados.
Podemos cuidar nuestro cabello realizando después del lavado habitual, un último enjuague con una infusión de manzanilla. Evitará la descamación del cuero cabelludo, eliminará el picor y aportará brillo al pelo, además de aclararlo ligeramente de color.
También se puede aplicar sobre los ojos en forma de compresas en casos de conjuntivitis, orzuelos o de cansancio e irritación, aunque no está indicada para las alergias.
Como baño de asiento, ayuda en el tratamiento de hemorroides e infecciones vaginales.

Es, por tanto, más que aconsejable tener siempre manzanilla en casa, y utilizarla en casos de irritación, inflamación o infección, ya sea interna o externa, sola o combinada con los medicamentos que nos aconseje nuestro médico, ya que nos va a ser de gran ayuda y, al ser un producto totalmente natural, no tiene efectos secundarios y la podemos utilizar con la frecuencia que queramos.

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