La gelatina es un alimento compuesto básicamente por proteína (84-90%). Además, contiene sales minerales (1-2%) y agua.
La proteína que la compone es extraída del colágeno, una sustancia que nuestro cuerpo produce de manera natural, en grandes cantidades a edades tempranas, pero que va disminuyendo a medida que avanzamos en edad. A partir de los 30 años, el cuerpo empieza a reducir su producción de colágeno, por lo cual es fundamental incorporar un aporte extra, y esto lo vamos a conseguir básicamente con la alimentación.
En el mercado existen gran cantidad de cremas que contienen colágeno en su composición, pero la forma más efectiva de incorporarlo a nuestro organismo es consumir alimentos que lo contengan, ya que no solamente es beneficioso para la piel, sino para la formación y mantenimiento de músculos, huesos, tendones, cabello, uñas, y en general, todas las estructuras del cuerpo.
Además de ser responsable de muchas funciones vitales, el colágeno ayuda a disminuir la inflamación, el dolor en huesos y músculos, reduce el apetito, aumenta la resistencia al hacer ejercicio, y aporta calidad a la piel, cabello y uñas, ayudando activamente en la cicatrización de heridas y mejorando el tono.
Por tanto, el consumo regular de gelatina nos va a beneficiar con todas las propiedades del colágeno, sin producir en nuestro organismo ningún efecto secundario. No contiene colesterol, ni azúcares ni grasas, por lo que puede ser consumida por todo el mundo sin ningún riesgo para la salud.
La gelatina es un alimento inodoro, insípido e incoloro, por lo que se puede incorporar sin problema a cualquier receta a la que queramos dar consistencia, restar hidratos de carbono y grasas, o simplemente enriquecer con más proteína.
Es capaz de retener agua, por lo que evitará la deshidratación de la piel. Incluso, en personas con dificultades para ingerir líquidos, se utiliza como sustituto de éstos.
No hay ninguna edad a la que no se pueda tomar gelatina. Para los niños es un estupendo alimento, y una ayuda para la formación y crecimiento de los músculos y huesos. Es digestiva, hasta tal punto que la podemos incorporar sin problemas a una dieta blanda. Nos ayuda a hacer la digestión, y contribuye a solucionar tanto el problema del estreñimiento, aportando agua, como las diarreas, reteniéndola.
En ancianos, además de resultar sumamente agradable para su consumo, es un estupendo aliado en la lucha contra la osteoporosis, la artritis y todos los problemas relacionados con huesos y músculos.
Así pues, y dados los innumerables beneficios de este alimento, reconocido como tal por la Organización Mundial de la Salud, y teniendo en cuenta que en ningún caso nos va a perjudicar, sobra decir que debemos incorporarlo a nuestra dieta diaria y a la de nuestra familia, para mejorar el funcionamiento del organismo y nuestra apariencia externa.
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